sábado, 27 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Antes de iniciar quiero mencionar que peco de concreta, no me gusta escribir mucho prefiero ir al punto pero en ocasiones ¡exagero!, bueno ese es el comentario de mi esposo que es pedagogo y otros compañeros de trabajo, así que tratare de hacer mi mejor esfuerzo pero si doy cosas por echo pueden preguntar y no quedarse con la duda. Estudie ingeniería industrial en la Facultad de Ingeniería de la UNAM en el año de 1992, me titule y trabaje en una empresa que fabricaba sopladoras y extrusoras, mi desempeño fue en el área de producción posteriormente me inicié como profesora de matemáticas de primer semestre de bachillerato en el Cetis 154, ya iniciado el semestre escolar Agosto 00-Enero 01 por la invitación de un amigo de mi esposo que en ese momento ocupaba el cargo de Subdirector del plantel. Fue una experiencia no muy agradable ya que al presentarme ante el primer grupo de los seis que me asignaron, una alumna inmediatamente pregunto en un tono un tanto agresivo ¿usted si sabe matemáticas? O vamos a tener que correrla como al profesor anterior, sin saber que decir ni que hacer escuche con atención el resto del comentario de la alumna, que sin duda no me había dado la oportunidad de demostrar mi trabajo, respire profundamente y continúe, di el temario del curso y la forma de evaluación. Después de varias semanas de arduo trabajo la convivencia con mis alumnos era muy cordial como a la fecha. Al terminar el semestre me di cuenta que me gustaba estar frente a grupo, por lo que decidía quedarme otro semestre; jamás pensé que a eso me dedicaría pues si soy honesta no decía a mis amigos de la carrera de Ingeniería que daba clases de matemáticas, con mi familia evitaba el tema de ¿Dónde trabajo? ¿Por qué deje la fabrica? Me daba pena porque siempre pensé que mi carrera me daría dinero, poder y sobre todo satisfacción, pero no fue así después de estar frente agrupo mi ideas cambiaron conocí mi vocación por ser docente, por lo que decidí estudiar la Maestría en Desarrollo Educativo, ya que sabia que el ser docente implica una responsabilidad y un compromiso enorme con mis alumnos y no estaba dispuesta continuar dando clase sin herramientas o estrategias didácticas y sin conocer teorías pedagógicas.

Desde que inicie me asignan un total de seis grupos por semestre, tengo a mi cargo el Taller de Matemáticas por lo que doy asesorías a los alumnos de ambos turnos que me lo solicitan, y sin embargo cubro una plaza de 19 horas e ahí mi insatisfacción. Pero lo anterior lo veo de manera personal como una satisfacción porque alumnos que nunca les he dado clase me buscan para asesorarlos en cualquier duda de matemáticas (algebra, geometría y trigonometría, geometría analítica, calculo, probabilidad y estadística, matemáticas aplicadas y avanzadas) e incluso alumnos de la comunidad que están inscritos en otras instituciones como la UNAM o privadas, y egresados del plantel. Cuando al finalizar la asesoría me dicen “hasta que por fin le entendí” esto me llena de satisfacción ya que contribuyo al aprendizaje de los alumnos sin el poder de la evaluación.

Hasta pronto

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